dimarts, 25 d’abril de 2017

EL MATELOTAGE, UNIONES HOMOSEXUALES EN EL MUNDO DE LA PIRATERÍA

El matelotage fue una especie de matrimonio que unió a muchos piratas durante los siglos XVI y XVII. Un matelot era un hombre de mar. Aunque este tipo de prácticas eran comunes en el mundo de los piratas y los bucaneros, encontramos uniones parecidas en el mundo de la marina en general. 




Los piratas vivían al margen de la ley, normalmente eran analfabetos y proscritos, si por casualidad estaban al servicio de alguien, éste se cuidaba de que no quedara jamás información sobre este hecho.


El único caso documentado que tenemos es el de dos mujeres: se trata de Anne Bonny y Mary Read. Las mujeres tenían la entrada vetada en el mundo de los piratas, era un mundo exclusivamente masculino. Ambas mujeres peleaban igual o mejor que cualquier hombre, el resto de tripulantes las aceptaba como si se tratara de dos varones más. Entre 1710 y 1720 se les atribuye distintas acciones exitosas. Mary Read entró en este mundo haciéndose pasar por un muchacho y Anne era la pareja de un jefe pirata. Una vez juntas, ambas seguramente realizaron la unión que más adelante os explicaré.


En muchos casos, los piratas llegaban a ser reticentes a tener rehenes femeninos. Puede ser debido al intento de evitar tensiones dentro del grupo, pero es inimaginable que estas comunidades piratas fueran castos y célibes, ya que no es probable que la asexualidad fuera propia de este mundo de hombres proscritos. Por desgracia, los historiadores que se acercan al tema pasan de puntillas sobre la sexualidad en el mundo de la piratería.


B.R Burg en su libro Sodomía y tradición pirata (1983) señala que "en barcos piratas los actos homosexuales se convirtieron en una norma establecida". En el siglo XVII la sodomía no estaba especialmente demonizada en Inglaterra, y en el Caribe la población femenina era enormemente minoritaria. Para este autor las relaciones homosexuales en el mundo de la piratería no eran fruto de la opresión, como en los sistemas carcelarios, eran relaciones libres y la tolerancia estaba generalizada.



Este autor también sugiere que normalmente los piratas adultos tomaban como parejas a los tripulantes mas jóvenes, siguiendo normas y costumbres parecidos a los de la pederastia griega o al mundo de los samuráis en el Japón.


Algunas fuentes señalan que llegaban a celebrar bodas entre ellos. Una de las instituciones más interesantes desarrolladas por piratas en el siglo XVII fue la práctica del matelotage, una unión permanente formal, a menudo contractual, entre dos hombres adultos. Estos hombres, conocidos como hombres de mar (matelot), unían tierras y los bienes de propiedad conjunta, luchaban codo con codo, y se cuidaron entre sí cuando están enfermos. Los matelots a menudo elaboraron contratos que estipulan que tras la muerte la pareja hereda todas sus propiedades. Aunque no hubiese compromiso, las parejas heredaban los bienes del fallecido. Algo parecido pasaba también en el mundo de la marina tradicional. 


Parece ser que esta práctica era común en la isla de Tortuga y que llegó a normalizarse entre la población civil de islas como La Española o Jamaica, islas habitadas mayoritariamente por hombres. Uniones que, como el caso de los hermanamientos de la Edad Media, los historiadores señalan que eran uniones de interés... como si los matrimonios de aquella época lo fueran por amor. Posiblemente estas uniones eran mucho más libres que las tradicionales del mundo heterosexual, y existían vínculos afectivos mucho más importantes.



En el mundo de la marina militar las relaciones acostumbraban a ser más jerarquizadas y no eran tan libres. Siguiendo atentamente la lectura de las actas de la inquisición podemos llegar a la conclusión de que las relaciones homosexuales en el mundo de la marinería estaban sujetos a las relaciones de poder en las muy jerarquizadas tripulaciones de las naos que hacían el recorrido de las Indias. Aunque seguramente no siempre fue así, existieron las relaciones consentidas, especialmente aquellas entre marinos del mismo rango. Es muy difícil saber cuantos casos fueron consentidos o por "obligación", seguramente en los procesos el sentido de culpa y el deseo de justificación dio una sensación errónea en cuanto a la existencia de relaciones "no consentidas". El film "Master and Commander" (2003) nos muestra una de estas relaciones, cuando un miembro de la pareja muere, entregan todas sus pertenencias al otro miembro a quien dan el pésame. 

dimecres, 5 d’abril de 2017

UNIONES HOMOSEXUALES EN LA GRECIA CLÁSICA



Las uniones homosexuales, especialmente las masculinas, fueron bastante frecuentes en la Grecia Clásica. Eran visibles, bastante estables pero raramente había compromiso legal o religioso.  (
Para ampliar la información clicar sobre los textos resaltados.) 
Tumba del nadador, Paestum



La rigidez oficial señalaba que el mayor y mas poderoso (erastés) debía ser el amante activo, y el más joven o de condición social mas baja (erómenos) el pasivo. Seguramente en la intimidad esto cambiaba, como lo fue en la propia realidad. Durante siglos Aquiles fue el amante pasivo del maduro Patroclo, pero cambiaron esta historia para adaptarse a esta rigidez.



Los casos más antiguos que se conocen fueron en tiempos de la poetisa Safo. Los "thiasoi" fueron unas comunidades de mujeres que los historiadores nos han vendido como "escuelas de muchachas de clase alta" o cosas parecidas, eran esto y mucho mas. Allí tenían sus propias divinidades y ceremónias y las relaciones se producían de forma muy similar a la educación masculina. Las relaciones amorosas entre mujeres eran mas paritarias que las masculinas, raramente existía el sometimiento y sumisión mas frecuente en las relaciones heterosexuales.Durante los siglos VI y VII a JC llegaron a celebrarse ceremonias de tipo iniciático en las que se unía a un par de mujeres en un ritual parecido al del matrimonio tradicional. En el Museo del Louvre se encuentra el mejor documento que ilustra este tipo de uniones, conocido como el "partenio de Alcman" el documento nos narra una ceremonia nupcial entre dos mujeres: Agido y Hagesícora. Se desconoce si en épocas posteriores se dieron este tipo de uniones. 

Partenio de Alcman, Louvre


En esta época una pareja de amantes, Harmonio y Aristogitón se levantaron contra el tirano Kritios, su tortura y muerte significó el levantamiento de la ciudad de Atenas que acabó con la tiranía. Los atenienses no olvidaron a Aristogeitón como el valiente que había sido el detonador del complot. Cuando el tirano fue derrocado, los ciudadanos rindieron honores a los dos amantes como salvadores de la ciudad. considerados como dos héroes, tratados como mártires de la libertad y ejemplo para los jóvenes y la democracia ateniense.

Los tiranicidas, Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

El general tebano Epaminondas (418-362) jamás se casó, ni tuvo relaciones sexuales con mujeres, a pesar de ello fue uno de los mas admirados hombres de la antigüedad. No solo no se casó nunca, vivió en pareja con Pelópidas durante veinte años y tuvo además sus propios erómenos: Micetas, Asópico con quién luchó en Leuctra y finalmente Capìsdoroscon quien fue enterrado.

J.K.Dover cita la relación entre Pausanias y Agatón que acudieron juntos y como pareja al célebre banquete realizado en su propia casa y que sirvió a Platón para su celebre obra. Dover califica esta unión como matrimonio y señala que los participantes al banquete "admiran con añoranza como el estado al que todo varón aspira"
En Tebas, Aristóteles conoció la tumba de Filolao, un legislador, y Dioclesio, un atleta olímpico. Con sorpresa y admiración ve como la ciudad les rinde tributo. El filósofo describe positivamente como esta pareja vivió toda la vida, juntos, compartieron fortuna y enfermedad, mantuvieron un solo hogar y al final de sus vidas pidieron ser enterrados juntos.




Plutarco señala la tumba de Iolao, la pareja más frecuente de Hércules, como el lugar donde las parejas del mismo sexo se juraban mutua fidelidad.

Más información:

Eva Cantarella, "Según natura",  AKAL universitaria.
Alberto Mira "Para entendernos" Ediciones de la tempestad
John Boswell "Bodas de la semejanza"
JK Dover, Homosexualidad griega El cobre ediciones. 

dimarts, 4 d’abril de 2017

POLIEUCTO Y NEARCO, SOLDADOS Y HERMANOS DE AFECTO.

Polieucto y Nearco eran dos soldados del siglo IV "hermanos no de sangre,sino por afecto". Como muchos otros casos similares mil años después se decidió que eran hermanos de sangre. 



Todas las biografías de su tiempo, el siglo IV en Armenia, señalan este evidente enlace efectivo. Según John Bowell se trata de una de las parejas de amantes del mismo sexo mas conocidas de la antigüedad cristiana. Nearco era cristiano, Polieucto no y además era un oficial romano casado. Ambos rompieron el edicto de Decio que obligaba al culto de los ídolos paganos. Polieucto de Metilene renunció a su vida junto a su esposa y a su carrera militar, para morir junto a su "hermano de afecto",  abrazando el cristianismo antes de ser decapitado. Al morir renuncia a todo lo mundano, incluida su esposa e hijos, para unirse en la vida eterna a Nearco. 

La historia ha sido explicada y seguramente exagerada, por  muchos autores de la época. Forma parte de la propaganda cristiana de la época, que ensalzaba el martirio como forma de llegar a la vida eterna. Pero paralelamente aparece una evidente historia de amor entre dos hombres, capaces de dejarlo todo para poder seguir unido. Es curioso ver historiadores que niegan la evidencia de esta relación efectiva y no toda la milagrería martirológica que acompaña estos relatos.   Existen muchas evidencias sobre esta relación y de su culto posterior. En Bizancio se llegó a levantar una iglesia en su nombre. 

Ruinas de la iglesia de San Polieucto

Boswell (1) señala: "El amor entre Polieucto y Nearco es la fuerza impulsora que subyace al relato, así como su principal elemento emotivo, aun cuando en un principio involucre a un pagano y a un cristiano"

El siglo XIX varias obras de teatro llevaron la historia a los escenarios, evitando mostrar cualquier tipo de relación emotiva entre ambos soldados. Como todas estas uniones no hace falta decir que hay quien niega cualquier evidencia de relación sexual, utilizando unos criterios que de buscarlos entre las grandes parejas heterosexuales de la historia, la mayoría habrían muerto célibes. 

(1) Las bodas de la semejanza. John Boswell. Ed Muchnik Editores. 

REYES EN EL ARMARI (III)